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 La Mentira

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Eongar
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Mensajes : 163
Fecha de inscripción : 01/06/2010

MensajeTema: La Mentira   6/2/2010, 21:23

La Facultad de mentir


Podemos comprender sin dificultad el rol que desempeña la facultad de mentir si tratamos de representar lo que sería nuestra existencia en caso de que esta posibilidad nos fuera negada. Los choques y conflictos que deberíamos enfrentar nos harían la vida imposible. En este aspecto las mentiras nos sirven de topes, como los topes de los vagones de ferrocarril sirven para amortiguar los choques. Es así como la facultad de mentir hace menos contradictoria nuestra vida y contribuye a darnos la impresión de continuidad. Una vez más nos encontramos ante el hecho de que nos atribuimos facultades que sólo poseemos como posibilidades a desarrollar. Tenemos la pretensión de ser veraces. Pero decir la verdad y vivir en la verdad es una posibilidad que sólo será posible mucho más tarde, como consecuencia de un trabajo asiduo sobre nosotros mismos. Entretanto estamos condenados a mentir y el que lo niega está atestiguando la dificultad en que nos encontramos para mirar la verdad de frente.

[...]Vivimos en un mundo regido por la mentira. Mentir y robar son los elementos dominantes del carácter humano, sea cual sea la raza, la casta o la confesión. Cualquiera que afirme lo contrario, profiere simplemente una mentira más. El hombre miente porque en un mundo regido por la mentira, no le es posible hacer otra cosa. Es necesario agregar a esto, una particularidad a primera vista paradojal, que el progreso de la civilización, fruto de la cultura intelectual aumenta en proporciones considerables la necesidad de mentir.[...] De todas formas el hombre siente que no debería mentir. En su fuero interno, sobrevive una vaga reminiscencia de la pureza de la conciencia no pervertida de antes de la caída de Adán. Todo ser normal y sano siente más de una vez esta nostalgia de una vida no corrompida y la amarga tristeza de estar preso en ese engranaje de estafa moral y material.
Sin embargo, el hombre se deja ligar más en más estrechamente en la vida, porque esa facultad de mentir le da la maravillosa impresión de poder arreglarse mejor en las situaciones difíciles. Pero él olvida que una vez proferida, la mentira obliga. Porque el hecho imaginario así creado exige un contexto adecuado que, a su turno, debe, sino coincidir, al menos concordar con las circunstancias en las que vivimos y actuamos. Si se trata de hechos insignificantes, lo más a menudo la mentira no produce consecuencias serias, por el contrario, a falta de un contexto adecuado, una mentira grave conduce inevitablemente a una catástrofe en la medida de la importancia del problema.

Si se retoma distintos aspectos de este tema, el análisis de la mentira permite distinguir las siguientes modalidades:
—mentira a los otros;
—mentira a sí mismo;
—mentira inútil.
A estos casos de mentiras es necesario agregar casos particulares:
—la hipocresía que afecta una virtud, un sentimiento loable con la intención de engañar a personas de buena fe.
—La mentira integral caracteriza a la persona que, a fuerza de mentir y de engañar en toda ocasión, termina por creer en sus propias mentiras y así pierde todo sentido de la verdad.

[...] la hipocresía debe estar profundamente enraizada en la Personalidad del ser humano para convertirse en un elemento de su comportamiento. Vencer esta tendencia en sí mismo requiere esfuerzos considerables y dolorosos. Ningún trabajo esotérico fructífero puede ser realizado por aquel que no se ha desembarazado previamente de ese vicio. Es asimismo riesgoso para un hipócrita ponerse a la búsqueda del Camino. Porque de antemano está condenado al fracaso. Lo mismo es para aquel que se ha convertido en la víctima de la mentira integral.
Sin embargo es muy raro que las personas que sufren esos defectos, se interesen en la enseñanza esotérica. Orientada hacia la Verdad, esa enseñanza ejerce sobre aquellos que sufren esas anomalías psíquicas, una fuerte repulsión. Así podemos concentrar nuestra atención en los casos más difundidos que revelen las cuatro modalidades enumeradas antes.

[...]En cuanto a los esfuerzos tendientes a suprimir la mentira a si mismo, ellos producen otras consecuencias importantes. Porque esa mentira arrastra raíces profundas. Situaciones paradojales se presentan a veces en ese dominio. Algunas son de una sutileza psicológica tal que es difícil hacerlas salir de la oscuridad. Será suficiente evocar el caso de matrimonios donde uno de los cónyuges, habiendo comprendido que esa unión es un error, persiste de todas formas en intentar convencerse de lo contrario, y si es de naturaleza afectuosa, redobla la amabilidad frente a su pareja como si se tratase verdaderamente de su ser polar. Lo absurdo de la situación alcanza al colmo si la pareja reacciona adoptando una actitud correspondiente, sin sentir para nada un lazo sincero y espontáneo de ternura. Este verdadero “juego del amor" se hace evidentemente para gran provecho de la Ley General. El riesgo desde el punto de vista esotérico, es que, por la fuerza de la costumbre, tal situación no tome para uno de los esposos —o incluso para los dos—el valor de un amor verdadero. La mentira a sí mismo de esta naturaleza en las personas amables y de buena fe, a veces dura decenas de años y produce al fin de cuentas trágicas desilusiones.
El hombre que comienza a luchar contra la mentira a sí mismo debe estar prevenido de estas dificultades y el posible derrumbe de ciertos valores, o aun de todos ellos, a los cuales ponía precio. Pero sucede también que tales derrumbes internos se producen en seres que no están próximos al trabajo esotérico y que enseguida van a buscar allí alguna cosa más sólida y más permanente. Todos deben saber que el verdadero trabajo esotérico comienza sólo después que el neófito ha pasado por un fracaso total, sus dioses caídos por tierra.

Boris Mouravieff, Gnosis I
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La Mentira
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